La revolución se gesta, solo que esta vez al estilo de las circunstancias bajo las que esta se ha forjado. El siglo de la individualidad. Se nos ha educado, se nos ha manipulado desde todos los flancos y se ha logrado. Cada vez es más el hombre uno y solo. El sistema actual nos ha educado en la desvinculación. Y en este cambio de concepción, de perspectiva, en el que nos han dejado solos y desarmados, paradójicamente, se está gestando la derrota del sistema, de la única manera que se me ocurre.
El silencio y la individualidad global HACIENDO, dan respuesta a un dios que no es tan poderoso como se creía (el dios capitalismo o liberalismo económico, llamémosle también por este otro nombre tan bonito, que le atribuyeron para tratar de limpiarse de las connotaciones negativas que se estaban apropiando de el concepto “capitalismo”)
El máximo poder del capitalismo es el juego hacia la anulación del individuo como pensador crítico del sistema. Hasta ahora, a mi parecer, no se había dado una fuerza opresora tan impresionante. El hombre podía estar atado físicamente, esclavizado de una u otra manera, apagada su inquietud, su crítica por la imposibilidad de acceso a la cultura, pero jamás se había logrado apagar la inquietud del pueblo culto de semejante manera…
Y aunque muchos datos hagan que parezca lo contrario, la inyección curiosa e inquieta en el ser humano es más fuerte que las armas de destrucción masiva de conciencia del dios Capitalismo.
En silencio se actúa, en silencio nos vamos preparando, individualmente buscamos romper con esa impuesta soledad. Sin compañía en principio y con ella al final, tratamos de reencontrar los lugares comunes que nos devuelvan a la mayoría absoluta de la población mundial, las fuerzas y el poder para reinventarnos, y así, acabar por fin de vivir en un mundo cuyo sistema es injusto por definición. Y en silencio también, tendremos hijos a los que transmitiremos lo más importante, la posibilidad de una LUCIDEZ. En silencio, entonces, esta juventud que parece aplastada y sin ideal, desmiente este hecho. Desde luego, no es necesario el panfleto o la bandera para luchar, tampoco inútil. Pero a cada época su modo, a cada exigencia concreta su respuesta… Ahora, los jóvenes de moral, carácter y ganas de crecer y construir, entran también a las escuelas, a educar. Y también ahora, se toman cafés, y en esos cafés, en esos encuentros, nos demostramos que todo esta gestándose, despacio, muy despacio, en silencio, bajito, pero está ahí… Que gusto…
Edurne.
martes, 16 de diciembre de 2008
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1 comentario:
precioso Edurne, no creo que pueda explicarlo mejor.
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